La EM no me frena para vivir como quiero

Steph, 27, Reino Unido

Que me diagnosticaran EM fue un alivio. La incertidumbre de no saber lo que me pasaba me asustaba, pero una vez que supe que mis síntomas tenían un nombre sentí alivio. Tuve suerte por el apoyo que recibí del hospital de Birmingham y de mi pareja.

Afortunadamente, aún puedo hacer la mayoría de las tareas cotidianas que hacía sin darles importancia antes de la EM, pero me reconforta saber que mi pareja puede ayudarme cuando lo necesito. Tengo trabajo, estudio un máster y me voy a casar, la EM es solo una anécdota en mi vida por el momento. Independientemente de lo que me depare el futuro, no quiero ser nunca una persona que se queje de padecer EM.

 

Gracias a los catéteres, he recobrado una nueva independencia. No tengo que preocuparme por hacer cosas como quedar con los amigos… es como una especie de truco. ¡Lo saco del bolso y hago que los demás adivinen qué es!

No es ninguna deshonra pedir ayuda en los momentos iniciales en los que la necesitas antes de volverte independiente. Ya sea una silla de ruedas con motor o unos catéteres (¡una bendición para mí!), no tengas miedo de luchar por aquello a lo que tienes derecho. En un primer momento puede resultar intimidante, pero al final resultará muy beneficioso.