La EM no me frena para seguir con mi vida

Manuela, 48, Alemania

Me diagnosticaron EM en el año 2003. Soy una madre soltera con tres hijos, de 10, 22 y 24 años.

Mi silla de ruedas es mi compañera inseparable y mi asistente, me ayuda a ir de un punto a otro, dependo de ella para moverme, pero nunca la he visto como una vergüenza o como un letrero que dice: «ahora soy discapacitada».

Mi vida es bella y soy (la mayoría del tiempo) feliz. Me encanta la música y soy la vocalista de una banda llamada »New Georgia Groove» y formo parte de un dúo llamado «TonArt».

 

Creo que hay que centrarse en las habilidades que uno tiene y no lamentarse por las cosas que ya no se puede hacer. Sólo he llorado por tener EM en una ocasión y que fue el día que me la diagnosticaron. Hablé con mi hermana y después de un rato, le dije: »¡Ya basta! Tengo que conducir durante más de una hora para llegar a casa y debo concentrarme. ¡Eso es todo! Se acabaron las lágrimas.»

Mi coche con rampa de acceso, mi silla de ruedas, mi música, mi familia (que siempre me ha apoyado), la posibilidad de pedir ayuda cuando la necesito y no dejar que me ayuden si puedo arreglármelas sola, todo eso me aporta independencia.