La EM no me frena para ver las cosas bellas de la vida

Abdelmaseeh, 41, Egipto

Cuando a una persona se le diagnostiva EM, puede sentir que su vida se ha acabado. Pero la EM no me ha frenado. De hecho, me ha ayudado a ayudar a otras personas. Cuando ayudo a la gente, siento como si alguien me necesita y, si desaparezco por un tiempo, me buscarán y echarán de menos.

Ayudo a la gente yendo a comprar medicinas, los visito y hablo con ellos acerca de la EM para tratar de darles esperanzas en la vida. Participo en sus eventos sociales, como fiestas de cumpleaños y bodas, que les ayuda a sentir que son importantes y saber que alguien se preocupa por ellos. Todo esto me hace sentir que le EM no ha afectado mi espíritu.

 

Somos ejemplos de cómo las personas viven con EM. Somos personas con muletas, personas en sillas de ruedas y todos vivimos y trabajamos. Mira lo hermosa que es la vida. El mundo no se acaba porque tengamos EM. Enseñamos a la gente cómo pueden seguir viviendo con EM.

A pesar de que la EM me ha hecho utilizar dos bastones cuando camino, no ha matado el amor que tengo por la vida y la gente, y no me ha hecho rendirme.